Obra arquitectónica de origen romano, que permitía cruzar el río Brullés a la calzada que unía Segisama Iulia (Sasamón) con Pisoraca (Herrera de Pisuerga). Este camino solía ser transitado por la Legio IV Macedónica, ya que tras las Guerras Cántabras (29-19 a.C.) este batallón abandonó el campamento de Segisamo (Sasamón) para asentarse definitivamente en Pisoraca. Sin embargo, la legión seguirá contando con prata legionis (praderas de pasto para el ganado equino militar) en tierras segisamonensas. Por este puente también pasaba la Vía XXXIV (trigésimo cuarta) del itinerario de Antonino, que conectaba a Asturica Augusta (Astorga) con Burdigalam (Burdeos), transportando el oro extraído de Las Médulas. En la Edad Media está calzada será conocida como Vía Aquitania. En tiempos medievales el puente sufrirá una reconstrucción, obteniendo su aspecto actual de cuatro arcos apuntados.