Obra arquitectónica de origen romano, que permitía cruzar el río Brullés en la calzada romana del valle del Besaya o calzada de los Blendios, que unía a Segisama Iulia (Sasamón) con Portus Blendium (Suances), pasando por Pisoraca (Herrera de Pisuerga). Esta calzada, registrada como Vía Legione VII Gemina Ad Portum Blendium en el Itinerario de Barro, era muy importante estratégicamente, ya que era un nexo de comunicación entre la costa cantábrica y la submeseta norte, además de que en las Guerras Cántabras (29-19 a.C.) se utilizó para que los soldados de Octavio Augusto llegaran a territorio de los cántabros desde el campamento de Segisamo. En la Edad Media el puente fue restaurado, dándole su aspecto actual de tres arcos ojivales. Además, alrededor del puente surgió el poblado de San Miguel de Mazarreros, que se anexionó a Sasamón a finales del siglo XV.