En la época romana, la antigua Segisamon se abastecía de agua de lugares lejanos utilizando acueductos.
En la época medieval, al tener menos población, era suficiente con el agua de la cuesta de Citores, concentrada en el manantial del Arca. Por eso en el siglo XV se crearon unas canalizaciones de tubería cerámica vidriada hasta La Cambija, que se conserva al día de hoy.
El agua pasa por varias arquetas de registro y por un sifón que salvaba el desnivel de la Veguilla, punto más bajo.
El sifón estaría compuesto por tres elementos: una tubería descendente, otra horizontal y por fin la ascendente, teniendo la descendente más diámetro que la ascendente.
Estas tuberías, llevarían el agua a La Cambija, construcción de origen musulmán utilizada para potabilizar el agua por medio de aireación y, desde allí, derivada a la fuente central que se encontraba en la plaza Mayor.
Posteriormente a La Cambija se le añadieron un pilón y un abrevadero para el ganado.