Arco románico del siglo XII que corresponde a la entrada de la antigua iglesia de San Miguel de Mazarreros, uno de los poblados que configuraban la sociedad medieval del entorno de Sasamón.
Lo contemplamos en su lugar de origen, a orillas del río Brullés y junto al puente de origen romano, con el mismo nombre de San Miguel. Hasta principios del siglo XX, los restos de esta antigua iglesia eran más numerosos, pero fueron reutilizados para la construcción del entonces nuevo cementerio, conservando solo la portada. Debió de ser de una considerable envergadura por el tamaño propio del arco que hoy se conserva, pese a desconocer su fisonomía real, y tratándose de la gran entrada de acceso al templo desde su lateral.
La portada es de estructura abocinada, de líneas sencillas y de arcos apuntados, tanto el vano de entrada como de las arquivoltas. Con poca talla decorativa en forma de elementos vegetales en los capiteles de las seis columnas de cada uno de los lados, hay que lamentar que hoy solo se conserve un fuste de las columnas, de talla sencilla.