Se dedicó intensamente a estudios vinculados con la artillería. Formó parte, con otros oficiales distinguidos, de la dotación del acorazado España cuya unidad constituía en aquellos tiempos una revolución en el aspecto artillero, cuyo diseño había sido realizado por él mismo. Sus estudios de artillería naval le otorgaron gran fama y un notable prestigio internacional a España. En 1913, se le concedió su tercera cruz del mérito naval y la cruz de oficial de la legión de honor de la República francesa. En 1915 propuso la creación de una escuela en la que los oficiales se especializaran en artillería, iniciativa a la que una vez aprobada, se dedicó con éxito. En 1924 tuvo que embarcar, dejando en Marín sólidamente establecidos los cimientos del polígono de tiro naval de aquel centro. Estando a bordo como tercer comandante del crucero Cataluña, operando dicho buque frente a las costas africanas en la guerra contra Marruecos, una granada enemiga le produjo la muerte. Al igual que los leones que guardan la entrada al Congreso de los Diputados en Madrid, la placa de bronce que honra su memoria en el Panteón de Marinos Ilustres está fundida con cañones capturados al enemigo.