
Nos encontramos en el mirador situado en el “Salto Aragón”, desde el que nos asomamos al río Ebro que encajona la línea del ferrocarril a nuestros pies y separa La Rioja del País Vasco. Enfrente tenemos la localidad de La Puebla de Labarca, ya en la provincia de Álava y siguiendo con la vista hacia nuestra derecha vemos en la orilla riojana el Barrio de La Estación, con la propia estación y las bodegas centenarias agrupadas en Bodegas AGE. La carretera sube hacia Fuenmayor, aunque un cerro nos oculta la vista de su casco urbano.
Si seguimos nuestro imaginario vuelo pasamos este cerro y vemos ya al fondo el polígono industrial de Buicio y, si el día es claro, recortarse en el horizonte la cumbre del San Lorenzo, la más alta de La Rioja que acoge la estación de esquí de Valdezcaray.
Seguimos viendo una amplia paleta cromática que nos deslumbra ahora con el intenso verde de unos pinos de repoblación en el siguiente cerro tras el cual se asienta Cenicero y, un poco más abajo, el meandro del Ebro en el que viejos chopos, sauces y alisos enmarcan la isla soto de Buicio, uno de los pocos ejemplos de sotobosque de ribera conservado en estado puro en un paisaje dominado por la viña y la actividad humana. En su interior, entre matas de saúco y espino sobreviven una de las escasa reservas de visón europeo y de nutrias, dos pequeños mamíferos cazadores de hábitos nocturnos.
Más cerca de nosotros, el mar de viñas que es La Rioja con sus bellas tonalidades especialmente en otoño. La vegetación de ribera nos sigue marcando el cauce del padre Ebro y ya vemos la vía del ferrocarril avanzando hacia nuestros pies.
Completando este recorrido, el amplio cauce del Ebro enmarca los viñedos de Peñagorda y El Barco en esta orilla y de La Poveda en la de Lapuebla y allí en el horizonte, las cumbres de la Sierra de Cantabria, con el Toloño, la más elevada, Herrera, El León, Peña Colorada y el impresionante León Dormido, que nos invita a cerrar los ojos y disfrutar de este paseo imaginario que, como el buen vino de Rioja, alegra nuestra vista y serena nuestro espíritu.